Google+

Feminismo postcolonialista versus la Segunda Ola: cuestionamiento del etnocentrismo y retórica neocolonial

7

7 07UTC abril 07UTC 2013 por La lente violeta

En los años 80, el feminismo latinoamericano entró en una nueva fase caracterizada por su fracturación a causa de las diferencias de clase, la etnicidad y el cambio generacional. Esta fractura tuvo como resultado un nuevo orden intelectual que criticaba duramente las estrategias feministas dominantes por no tener suficientemente en cuenta esos aspectos que atraviesan también las vidas de las mujeres en Latinoamérica y, por ende, la diversidad de las mujeres que durante mucho habían sido etiquetadas y homogenizadas dentro de una categoría “mujer” totalmente alejada de sus realidades.

En la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en Beijing en 1995, “estas cuestiones no sólo pasaron a ocupar un lugar central en las discusiones del movimiento de mujeres, sino que dieron lugar a la redefinición del propio movimiento como multicultural y multiétnico”,[1] proponiendo a su vez estrategias que permitieran poner en marcha y desarrollar proyectos con perspectiva de género que abogaran por la justicia social. Tanto en la Conferencia Mundial como en el Foro Mundial sobre la Educación que tuvo lugar en Dakar en el año 2000, la lucha contra la feminización de la pobreza fue uno de los ejes centrales de los planes de acción de ambas reuniones, apostando por la educación como la herramienta primordial para conseguir dar un giro de timón a esa situación.

Precisamente de esa corriente de pensamiento es de donde surgen las teorías feministas postcolonialistas[2] que buscan la representación de diversas tradiciones feministas que hasta entonces nunca habían sido representadas por el feminismo academicista centrado en Europa y Estados Unidos.[3] La revalorización del conocimiento aportado por los países del Sur forma lo que Liliana Suárez y Rosalva A. Hernández llaman “otras cartografías de resistencia posibles”.

Tal como se explica en el artículo “Gloria Anzaldúa y los feminismos postcolonialistas”, “esa complejidad identitaria postcolonialista aporta un valor añadido al discurso feminista al introducir factores fundamentales en la socialización del individuo como la raza y la clase social, realizando una crítica (a mi juicio necesaria) al feminismo blanco, elitista y academicista preponderante, buscando “otras cartografías de resistencia”,[4] y reconociendo la diversidad y la multiplicidad de sujetos”.

Durante mucho tiempo, las mujeres del Sur se han visto también sometidas a “un feminismo que habla desde una posición estructural de poder”.[5] El feminismo burgués heredero de la segunda ola fue convertido en el discurso feminista institucional centrando su atención solamente en las diferencias entre hombres y mujeres. Al minimizar las diferencias que se dan entre estas últimas, se ocultaba e invisibilizaba a un gran número de mujeres de otras regiones del mundo.

“De esa manera el feminismo academicista realizaba una manipulación similar a la que el androcentrismo patriarcal había hecho con las mujeres, es decir, tomar la parte por el todo. El feminismo hablaba de “las mujeres” pero sus estudios y postulados no eran aplicables a todas las mujeres, sino a una parte de éstas: generalmente blancas, de clase media, heterosexuales, etc.” (Herrera, 2010).

La vinculación de la identidad al sexo y a la raza supone un estado permanente de autoafirmación. “A veces no soy nada ni nadie. Pero hasta cuando no lo soy, lo soy”.[6] De este modo, describía Gloria Anzaldúa ese sentido de falta de pertenencia que atraviesa a aquellas mujeres que viven a caballo entre dos culturas: aquella de la que son originarias y aquella en la que sobreviven, aunque ambas las marginen e incapaciten como sujetos políticos y sociales de pleno derecho: “Alienada de su cultura materna, «alien» en la cultura dominante”.[7]

Lila Abu-Lughod, por su parte, en su artículo “Do Muslim Women Really Need Saving? Anthropological Reflections on Cultural Relativism and Its Others”, cuestiona el etnocentrismo occidental y la supuesta necesidad de salvación de las mujeres musulmanas por parte de los países del “primer mundo” (con la superioridad y las violencias que ello implica). En el mismo artículo se pone en entredicho la retórica neocolonial europea y estadounidense, a la vez que se tratan los límites del “relativismo cultural”. La autora propone “estudiar nuestras propias responsabilidades para hacer frente a las formas de injusticia global que son formadoras de los contextos en los que se reproducen”.


[1] MOLYNEUX, Maxine. Movimientos de mujeres en América Latina. Madrid. Ed. Cátedra, 2003. Pág. 299.

[2] El adjetivo de postcoloniales se refiere a una aspiración descolonizadora del conocimiento producido desde los países del Sur, mal llamados “países subdesarrollados”.

[3] Según explican Rosalva Aída Hernández y Liliana Suárez en la introducción de la obra compiladora Descolonizando el feminismo: teorías y prácticas desde los márgenes, las teorías postcolonialistas tienen como objetivo “cuestionar visiones feministas etnocéntricas que no habían considerado la articulación entre género y raza o entre identidades culturales e identidades de género, ni el estrecho vínculo entre el racismo, el imperialismo y las prácticas e ideologías patriarcales”.

[4] Términos utilizados en Descolonizando el feminismo: teorías y prácticas desde los márgenes. Pág. 11.

[5] Extracto de la introducción de la obra recopilatoria Descolonizando el feminismo: teorías y prácticas desde los márgenes. Pág. 15.

[6] Expresión extraída de la obra Borderlands/La Frontera: the new mestiza, de Gloria Anzaldúa.

[7] Extracto del texto “Movimientos de rebeldía y las culturas que traicionan”, de Gloria Anzaldúa. En Otras inapropiables. Pág. 77.

 

Anuncios

7 pensamientos en “Feminismo postcolonialista versus la Segunda Ola: cuestionamiento del etnocentrismo y retórica neocolonial

  1. Penylane dice:

    ¿No te parece que muchas de las feministas que critican ese feminismo etnocéntrico, blanco, de clase media, heterosexual, tienen más que ver con nosotras que con el nosotras que tratan de definir? Especialmente en América Latina, y no sólo en este ámbito, también ocurre en otros ámbitos debido a la estructura social de la mayoría de los países latinoamericanos, donde quienes pueden acceder a cultura, estudios superiores y por consiguiente pueden generar un discurso crítico de la realidad, tiene un perfil muy parecido al nuestro y muy distinto al de la mayoría de las personas- mujeres en concreto- de sus países. Por lo que, en mi opinión acaban también cayendo en el mismo etnocentrismo que caemos en occidente.
    No sé, a veces al leer algunos artículos tengo la sensación que la persona que escribe y yo compartimos lo mismo con la realidad que intenta definir: NADA y por el contrario entre nosotras compartimos TODO.

    • No estoy del todo de acuerdo. Hay colectivos de base como Mujeres Creando en Bolivia, por ejemplo, que están elaborando teorizaciones feministas descolonizadoras muy interesantes. Además, tener estudios superiores no siempre va de la mano de un ascenso a nivel de clase social. En España tenemos miles de ejemplos de ello (yo misma) debido a la enorme precarización a la que nos enfrentamos l@s jóvenes a pesar de tener estudios universitarios. Además considero, que ser de clase pudiente no te exime de estar atravesada por otros ejes que tengan que ver con la etnia o raza, la opción sexual, el origen, la religión, etc. y que a su vez se erigen como foco de discriminación. ¿No crees? Y me gustaría pensar y creer que todas las investigadoras y teóricas de clase alta (de aquí y de allí) no adolecen de indiferencia y de falta de conciencia de clase, aunque es verdad que yo ya me he encontrado con muchos ejemplos de elitismo.

      • Penylane dice:

        Mi intención no era generalizar y tampoco decir en absoluto que las investigadoras teóricas feministas adolezcan de conciencia de clase. Lo que quería decir es que creo esa misma crítica que se hace al feminismo de occidente por etnocéntrico, que efectivamente lo es, no me parece tan diferente al que muchas investigadoras emplean al escribir de realidades que a pesar de coincidir en su espacio físicos se sitúan en campos totalmente diferentes. Lo que quiero decir es que por compartir un espacio fisco común no se deja de caer en etnocentrismo.
        Y por otro lado cuando me refería a mujeres investigadoras en mi mente no estaba un perfil de clase alta. Yo también soy una precaria, pero a pesar de ello, tu y yo realidad en el que esa investigadora latinoamericana compartimos un campo más próximo que el que puede compartir ella con la realidad que estudia y evidentemente siempre generalizando y dejando de lado las mil excepciones que existen. Lo único que quería manifestar es que el etnocentrismo no es sólo occidental y en sociedades tan polarizadas como la latinoamericana también ocurre y lsx generadores de teorías están muy alejados de las realidades de las que teorizan y no quiero decir con esto que eso sea malo (bueno un poco sí), lo único que quería decir es que o me parece tan diferente de lo que ocurre en occidente y que el etnocentrismo está presente en todos lados.
        Por ponerte un ejemplo que no tiene mucho que ver con la cuestión de género, ahora vivo en Brasil y me ha sorprendido mucho, entre otras cosas, que para la mayoría de las personas la población indígena es algo súper exótico y súper alejado de sus realidades. Yo europea desde la formación de socióloga trato esta cuestión desde una mirada mucho menos etnocéntrica que la del/a propix brasileñx, y creo que es porque tendemos a englobar bajo un mismo término realidades muy diferentes y en esta caso por ser latinoamericano no tienes que tener una conciencia a favor de los pueblos indígenas mayor que la que pueda tener una personas que no es latinoamericana.

      • Expresado así, sí que comparto contigo la opinión. Yo viví en México durante un año, viviendo en un barrio obrero y estudiando en el TEC de Monterrey (la universidad más pija que he podido encontrarme, todo sea dicho, aunque aprendí mucho allí y tengo grandes amigos salidos de esa experiencia de contraste), y también me encontré con eso que comentas. De hecho compartía clase con gente que nunca se había subido a un autobús urbano, por poner un ejemplo, y he escuchado como otra gente utilizada “india” como insulto, así que te doy toda la razón: el etnocentrismo no es solamente patrimonio de Occidente.

  2. Penylane dice:

    Siento no haberme expresado bien antes. Pero si, aquí conozco a sociólgxs super progres con teorías super de izquierda y anticoloniales, con lo que por otro lado me emociona hablando, pero que viven en los mejores barrios de la ciudad viajan en taxi y no tiene contacto con la realidad de la mayoría de la población de la ciudad aunque teoricen sobre ella.

  3. Por favor, cuánta desinformación en tu escrito. Juntar Anzaldúa y la voz de las mujeres subalternas con lo que dejó el proceso hacia y la IV conferencia mundial de la mujer, y enmarcar todo como poscolinialidad! Entiendo tus buenas intensiones pero no, gracias, este rejunte de cosas muchas de ellas en tensión tan fuerte termina no haciéndonos nada pero nada bien a las feministas negras y subalternizadas del sur y nuestros intentos de minar el feminismo hegemónico. Hay diferencias importantes dentro de la poscolonialidad (producida en Europa) y la descolonialidad, así como entre la perspectiva de las mujeres subalternas (entre ellas, pero no, solo Gloria Anzaldúa) y los procesos llevados adelante por el feminismo institucional (en el Estado y en el mundo del “desarrollo” -léase todas estas conferencias de las Naciones Unidas, entre ellas Beijing); diferencias debo decir irreconciliables que nos hacen estar en antagonismo permanente. Decir que ha sido Beijing quien posibilita la entrada a esta mirada redefiniendo el feminismo es realmente ignorarlo pretender ocultar lo que ocurrió dentro de este proceso, las fracturas que se generaron dentro de los movimientos feministas y de mujeres en el “tercer mundo”. ¿Qué fue ese proceso sino justamente la validación del estado y los organismos internacionales por parte de las lideres del feminismo blanco burgués hablando a nombre del resto de las mujeres y acordando entre ellas el mejor camino para “salvarlas”? ¿Como puedes entonces terminar tu trabajo citando una de las tantas autoras que critican este salvacionismo del feminismo blanco de clase media occidental y al mismo tiempo citar los argumentos que desarrollan quienes mantienen esta mirada salvacionista?
    Por otro lado, debo decirles, que aunque no las vean -no nos vean, – y por tanto sigan leyendo nuestra crítica a través de las “traductoras” blancas que hablan citándonos a su conveniencia, sí, estamos aquí, y somos varias las feministas de origen subalterno que estamos produciendo conocimiento implicado desde un punto de vista que parte de este origen y se compromete a no hablar por otra que no sea por nosotras mismas. Somos varias las que estamos produciendo un conocimiento otro optando, si fuera necesario, por los márgenes, porque más que integrarnos o ganar un lugar dentro de las instituciones y dentro de los ámbitos de inteligiilidad y escucha nos interesa el desmantelamiento de los regímenes de poder que mantienen la opresión.
    Si están tan interesadas en nosotras y lo que tenemos para decir, bien harían en ir a las fuentes, escarbar para encontrar lo que estamos diciendo y como estamos interpretando la historia, el feminismo, la opresión.

    • Buenas tardes, Yuderkys. En primer lugar quería agradecerte el comentario porque muchas veces echo de menos un poco más de interactividad no solamente en mi blog si no en todos en general.
      Por otro lado, creo que hay puntos de mi post que has malinterpretado. Yo no he querido juntar ni mezclar nada, sino contraponerlo (de ahí el título) como dos líneas totalmente distintas con ciertos objetivos en común, pero características muy distintas y sobre todo con la exclusión o inclusión de factores dependiento del feminismo del que hablemos.
      Yo he tenido que vivir muy de cerca las incongruencias y los absurdos del feminismo hegemónico y burgués que se vive aquí en Europa y del que muchas (también desde aquí) intentamos escapar para que no nos arrase con su elitismo y sus rendiciones.
      Sobre la conferencia de Beijing yo solamente me he limitado a citar a otra autora y a poner sobre la mesa esas tensiones. No me he puesto a validarlas como sugieres ni a decir que Beijing posibilitó la entrada a esta mirada, sino simplemente que en Beijing, por primera vez ese feminismo blanco y burgués se planteó que había otros feminismos y otras posibilidades.
      No creo que haya desconocimiento en mi texto ya que he leído y sigo leyendo todo lo que me llega (por necesidad personal, debeo añadir) o me hacen llegar de ese conocimiento del que hablas que se está produciendo desde los márgenes (como tú misma has dicho) y también desde los márgenes de mi propia sociedad donde estamos recuperando muchos de esos factores como la raza, la opción sexual o la clase social que el feminismo institucional ha olvidado durante siglos. Ya que aquí el status quo también nos está jodiendo de lo lindo, hablando en plata.
      De nuevo, te agradezco muchísimo tu comentario y te repito que creo que no nos hemos entendido. Simplemente quería hacer una crítica y contraponer de verdad ambas corrientes.
      Te agradecería mucho que me mandarás escritos, artículos o cualquier cosa que consideres que me puede interesar y que me puede ayudar a profundizar en el tema.
      Debo añadir que mi especialidad son los estudios cinematográficos feministas, especialmente sobre el feminicidio, así que si se te ofrece algo, aquí me tienes. ¡Salud!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 9.943 seguidores

Estadísticas

  • 150,731 visitas

12 causas feministas

12 Causas Feministas
A %d blogueros les gusta esto: