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La memoria de las madres locas: derecho a recordar

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18 18UTC mayo 18UTC 2013 por La lente violeta

Para sanar las heridas de un conflicto no basta con la resolución del mismo. La reconciliación de una sociedad con un pasado violento no llega nunca si no se repara el dolor.

El pasado viernes, la impunidad perdía la batalla en Guatemala (al menos por un rato) cuando el dictador Ríos Montt era condenado a 80 años de prisión por genocidio y otros crímenes de lesa humanidad. Atrás dejaba más de 200.000 víctimas mortales, 40.000 desaparecidos y un millón y medio de desplazados.

Una semana después (ayer, viernes, 17 de mayo) moría en su celda Jorge Videla, a los 87 años de edad. Videla o “el ideólogo del terror” como lo han catalogado muy acertadamente diversos medios cumplía cadena perpetua por crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura militar en Argentina (1976-1983).

Tras recibir la noticia de su muerte el activista y Nobel de la Paz argentino Adolfo Pérez Esquivel declaró a la agencia Reuters: “Su muerte pone fin a su presencia física pero no a lo que hizo al país”. Y es que la dictadura militar argentina (con Videla a la cabeza), también dejó un cruel conteo de secuestros, torturas y desapariciones. Más de 30.000 personas desaparecidas en 7 años, 10.000 presos/as políticos y entre 500.000 y 2 millones de exiliados que se vieron obligados a abandonar su país ante la brutal represión (delimitar cuantitativamente el exilio argentino durante la dictadura es una tarea compleja ya que durante esos años no se originaron estadísticas fiables).

¿Cómo reparar tanto dolor? Es probable que nada lo consiga del todo, pero recuperar la memoria (o no perderla nunca) y que se haga Justicia es un gran paso para tal fin. Y en esa lucha por la justicia es imposible dejar a un lado a todos los movimientos de mujeres cuya lucha contra el olvido ha promovido el encarcelamiento y el escarnio público de estos monstruos. Mujeres que han sufrido en sus propias carnes la violencia de toda índole (sexual, símbolica, institucional…), que han sido vejadas y humilladas… Mujeres ixiles, madres y abuelas de la Plaza de Mayo, las madres de Nuestras Hijas de Regreso a Casa en Ciudad Juárez, las presas del franquismo, las integrantes de PLEMUU en Uruguay o de Sevota en Ruanda, las mujeres violadas en Atenco… ¡Todas y cada una de ellas y en cada rincón del mundo! Todas las que se han negado a olvidar “en los tiempos de la amnesia obligatoria”. ¿Locas? Así las han llamado muchas veces los poderosos. Quizás lo estén porque muy grande en la empresa que llevan a cabo, pero ojalá siempre conservemos esa locura y la mantengamos hasta las últimas consecuencias, porque mientras Videla muere en la cárcel o se juzga a Ríos Montt en Guatemala, en el Estado español los dictadores y sus cómplices se mueren en sus camas, arrullados por el “café para todos”, por el tupido velo, por la desmemoria institucional…

“¿La historia se repite? ¿O se repite sólo como penitencia de quienes son incapaces de escucharla? No hay historia muda. Por mucho que la quemen, por mucho que la rompan, por mucho que la mientan, la historia humana se niega a callarse la boca. El tiempo que fue sigue latiendo, vivo, dentro del tiempo que es, aunque el tiempo que es no lo quiera o no lo sepa. El derecho de recordar no figura entre los derechos humanos consagrados por las Naciones Unidas, pero hoy es más que nunca necesario reivindicarlo y ponerlo en práctica: no para repetir el pasado, sino para evitar que se repita; no para que los vivos seamos ventrílocuos de los muertos, sino para que seamos capaces de hablar con voces no condenadas al eco perpetuo de la estupidez y la desgracia. Cuando está de veras viva, la memoria no contempla la historia, sino que invita a hacerla. Más que en los museos, donde la pobre se aburre, la memoria está en el aire que respiramos; y ella, desde el aire, nos respira”.

Eduardo Galeano

Vídeos y documentales

– Testimonios en la dictadura militar (fragmento de documental)

– Memorias de mujeres, de Virginia Martínez (documental)

Lecturas recomendadas

La tortura sexual como práctica sistémica, de Katy García

– Género, violencia y dictadura en la narrativa de escritoras argentinas de los 70, de Graciela Aletta de Sylvas

Mujeres que dan pelea. Dos experiencias de disputa política contra la represión y la exclusión en la Argentina contemporánea, de Silvia Elizalde

– La mujer como sujeto de la violencia de género durante la dictadura militar chilena: apuntes para una reflexión, de Andrea Zamora Garrao

Bordando la verdad. Arte de protesta femenino en el Chile de Pinochet, de Dan Eshet.

Revertir la vergüenza y revelar el género de la memoria, de Temma Kaplan

Los movimientos de mujeres y las transiciones democráticas en América Latina, de Jane S. Jaquette

– La construcción del género en el franquismo y los discursos educativos de la Sección Femenina, de Teresa Rabazas y Sara Ramos

– Las mujeres retornadas en el conflicto y proceso de pacificación en Guatemala (1980-2005) ¡luchar para retornar, retornar para luchar!, de Enrique Loras (tesis doctoral)

– El tribunal de Ruanda y el análisis de la sentencia del caso Akayesu: la violencia sexual como delito de genocidio contra las mujeres, de Sonia Esperanza Montero

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