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Érase dos veces

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20 de enero de 2014 por La lente violeta

Hace poco más de un mes recibí un correo de Pablo y Belén, diseñadorxs, padre y madre, defensorxs de la igualdad y feministas en formación, como ellos mismos se definieron. En ese correo me presentaban un maravilloso proyecto que ahora quiero compartir aquí, en La lente violeta, porque cada pequeño paso suma en la lucha por la justicia social y la equidad y ellos han dado un gran paso… Belén y Pablo son los creadores del estudio Cuatro Tuercas, una interesante fábrica de ideas de la que ha surgido el proyecto Érase dos veces. Como explican a la perfección en el siguiente vídeo donde presentaban su proyecto en Verkami con el que han recaudado más de 18.000€, éste consiste en darle una segunda oportunidad a los cuentos clásicos de siempre, manteniendo la magia, pero prescindiendo de los roles tradicionales de género, el sexismo, la desigualdad y los estereotipos de belleza:


Al igual que Pablo, Belén, Violeta, Nicolás… y Margaret Mead, yo también estoy convencida de que tomar conciencia y comprometerse con una causa o con un proyecto, es el camino para cambiar el mundo aunque sea poquito a poco. Aquí tenéis el dossier de Érase dos veces para que podáis conocer el proyecto más de cerca.

Este debe ser un objetivo que asumamos entre tod@s los que estamos vinculados a la educomunicación y el feminisno: reavivar y rediseñar los cuentos como recurso educativo formal y no formal (también desde los medios de comunicación) para fomentar nuevos modelos y relaciones más igualitarias y equitativas. Porque todo clásico puede ser adaptado al contexto del alumnado de modo que este construya nuevos conocimientos alrededor de lo que pretendamos enseñar. Romper con los arquetipos o ponerlos en duda es una forma de crear reconstruyendo y deconstruyendo. Los cuentos, los mitos y los iconos son una estupenda materia prima para la creatividad. Del mismo modo, jugar, investigar, descubrir y asombrarse son herramientas mentales idóneas en ese proceso creador, sea en un marco educativo formal o no formal.

Hay que volver al cuento, pero no a los cuentos para dormir, sino a las historias que de verdad despiertan y que construyen ideas y nuevas narraciones. ¿Por qué no revitalizar aquellos cuentos clásicos de Perrault, de los hermanos Grimm, de Andersen…? ¿Por qué no adaptarlos a nuestros días, mezclarlos e incluir otros valores como el consumo responsable, la solidaridad o la igualdad de género? ¿Por qué no hacer que el príncipe encantador tenga miedo, que la princesa no sea frágil y pasiva, que la bruja tenga sentimientos buenos o que al hada madrina le falle la puntería con la varita de vez en cuando? Ya lo planteaba José Agustín Goytisolo dándole la vuelta a nuestro mundo: “Érase una vez un lobito bueno / al que maltrataban todos los corderos. / Había también un príncipe malo, / una bruja hermosa / y un pirata honrado. / Todas estas cosas había una vez  / cuando yo soñaba un mundo al revés”.

En mi opinión, hay un gran potencial educativo encerrado en el cuento y es un potencial que no debemos desperdiciar. Los cuentos ayudan a dotar de significado conceptos abstractos difíciles de comprender para un niño si solamente se le ofrece una explicación científica por muy exacta y correcta que ésta sea.

En la introducción a su libro “Psicoanálisis de los cuentos de hadas”, Bruno Bettelheim asevera “si deseamos vivir, no momento a momento, sino siendo realmente  conscientes de nuestra existencia, nuestra necesidad más urgente y difícil es la de encontrar un significado a nuestras vidas”. Quizás, recuperar el cuento y re-significarlo pueda ser una manera de “informar, formar, conformar, transformar, trasladar, difundir, divulgar, aprender, enseñar a aprender, aprender a enseñar, aprender a aprender”.[1] Más aún, quizás solo debemos observar a nuestro alrededor para darnos cuenta, como dice Eduardo Galeano, de que no hace falta darle la vuelta al mundo, sino asomarse a la ventana para ver que nuestro mundo ya está patas arriba, y en ese contexto es donde debemos apoderarnos del relato para que los roles tradicionales de género pierdan fuerza y podamos construir una sociedad más justa.


[1] PÉREZ TORNERO, José Manuel. Crisis de educación, crisis de comunicación.

***

Si os ha interesado este post, os recomiendo leer también: “Colorina colorada, ya no quiero ser un hada”: cuentos que cambian el mundo

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2 pensamientos en “Érase dos veces

  1. Ximo dice:

    Pues estupendo. Me parece estupendo realmente. Soy además un gran admirados de Paco Ibañez. Lo voy a pasar al departamento de lengua de mi centro Mil gracias Sonia.

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