Google+

El feminicidio de la mujer de don Federico

7

3 03UTC enero 03UTC 2016 por La lente violeta

Hace unos días iba en metro hacia el trabajo cuando oí a un niño y una niña canturrear detrás de mí. Me sonó la cantinela y afiné el oído. “Don Federico mató a su mujer, la hizo picadillo y la puso en la sartén”… ¡Claro que me resultaba familiar! Cantábamos esa canción en el recreo mientras chocábamos con fulgor las palmas de las manos. No había vuelto a escucharla desde la infancia y al poner atención de nuevo en la letra me horroricé y miré a los adultos que acompañaban a los niños con cara de pánico y desprecio. ¿Cómo puede ser que en pleno siglo XXI unos niños puedan cantar semejante oda a la violencia machista y al feminicidio y nadie se escandalice? Miré alrededor. Nada. Todo el mundo a lo suyo. Ni una cara de asombro. Me quedaba solo una parada, así que la agonía duró poco. Llegué a Urquinaona y me bajé.

El caso es que desde ese día no he dejado de darle vueltas a lo poco críticos/as que somos ante todo aquello que la sociedad ha etiquetado como un “juego de niños” inofensivo. ¿Inofensivo? ¿De veras? Para nada. El juego, como forma de socialización, también genera aprendizaje y modelos de conducta a imitar y perpetúa actitudes sexistas y patriarcales.

No recuerdo que ninguna profesora nos llamara nunca la atención por cantar semejante barbaridad ni que ningún padre o madre se escandalizara al oírlo en ninguna fiesta de cumpleaños o a la salida del colegio… Así de normalizada está la violencia contra las mujeres en nuestra sociedad. Pero si pasmada me deja tal impunidad hace más de 20 años, peor llevo que la canción de marras haya llegado hasta nuestros días… Por si alguien no recuerda la letra, la podéis escuchar en los siguientes vídeos:

Reflexionando sobre esto me vino a la memoria otra de las grandes perlas de la socialización de género de mi infancia:“Soy capitán de un barco inglés y en cada puerto tengo una mujer. La rubia es fenomenal y la morena tampoco está mal. Si alguna vez me he de casar, me casaré con la que me guste más”.

Las canciones y los juegos infantiles, al igual que la literatura, la fotografía, el teatro, la pintura, el cine o los videojuegos son productos culturales que vehiculan y transmiten ideologías. Por ende, pueden analizarse y deconstruirse desde una perspectiva crítica y feminista de modo que podamos llamar la atención -tal y como recoge la Guía para transformar los juegos tradicionales del Instituto Andaluz de la Mujer- “del profesorado y de las familias sobre la necesidad de prestar atención a los juegos y, en relación a ellos, a los roles de género, a las actitudes y al uso de los espacios” y “mostrar que es posible otra forma de jugar y de relacionarse” basada en la igualdad, en el respeto a la diversidad, en la coeducación y en la cooperación.

Quizás, si lo logramos, desterraremos el sexismo y la banalización de la violencia machista en la educación de niñas y niños y les diremos bien clarito que no hay nada de gracioso y divertido en que don Federico matara a su mujer; que lo hizo porque era un machista prepotente que infravaloraba a su pareja e intentaba anularla, dominarla y someterla; que no soportaba ni un solo atisbo de empoderamiento en ella; que la creía de su propiedad y la cosificó; y que menospreció su vida y la asesinó. Y que todo eso no se puede edulcorar con ninguna melodía repetitiva y pegadiza.

 

Anuncios

7 pensamientos en “El feminicidio de la mujer de don Federico

  1. Itzi dice:

    Nosotras jugábamos a “la cantinerita”. La canción que acompañaba el juego no tenía desperdicio: ” yo soy la cantinerita, niña bonita del regimiento, que a todos mis soldados tengo contentos, del batallón”

  2. María del Rosario Romero Contreras dice:

    La inocente socialización de los principios patriarcales.
    (fragmento)
    María del Rosario Romero C.

    Es una tarde de abril de 2011 y mi nieta de escasos 16 meses juega con su tía de unos 28 años. Entre otras cancioncillas, como cucú cantaba la rana, o Pimpón es un muñeco muy guapo de cartón, ella de pronto le canta a la niña una ronda que se acompaña con palmas y que es una de tantas que aprendió en la escuela (en Medellín), cuando tenía 9 años aproximadamente, más o menos en 1992:

    “Don Federico
    mató a su mujer
    la hizo picadillo
    y la echó al sartén.
    La gente que pasaba
    olía a carne humana;
    era la mujer de
    don Fe-de-ri-co”.

    Yo que soy una abuela de 57, me estremecí con tal historia tan inocentemente entonada y pensé inmediatamente en la ola de feminicidios que hace casi una década empezamos a sufrir y a denunciar: las matanzas de mujeres en México y en Colombia, los uxoricidios en España, las ejecuciones lapidarias en países musulmanes y la letal violencia intrafamiliar en éstas y otras muchas partes del mundo.

    Sin embargo, cuando me repuse de la sorpresa, recordé que yo también había cantado una versión de la misma cantinela durante 1963 y 1965 cuando tenía 8 años y hacía mi primaria en un colegio de monjas en Bogotá. Muchas veces en el patio, las niñas formábamos un círculo y por sílabas seguíamos la métrica mientras dábamos palmadita en la mano a la compañerita de al lado. Otras veces se jugaba de a dos como una pisingaña:

    “El cacique cique Pancho cho
    Ha matado a su mujer jer jer
    Porque no le dio dinero ro
    Para irse para irse en un tren”.

    En Cali (1970), la cocinera de una casa de monjas en un centro parroquial, recitaba a coro con su niña de cinco años (quien hoy tendrá 46), estos versitos que la niña ya se sabía de memoria:

    “Toño Matoño
    mató a su mujer
    con un cuchillito
    más grande que él.
    Le sacó las tripas,
    las fue a revender
    y con esa platica
    compró otra mujer”.

    Con unas leves variantes se cantaba lo mismo en Bogotá hacia ……

    “Toño retoño mató a su mujer,
    con un cuchillito de grande como él
    sacó las tripitas las puso a vender,
    con esa platica compró otra mujer”.

    “Me acordé de una versión cuando estaba en la escuela Santander (Colombia) y la repetíamos en la casa cuando salíamos a recoger leña, solas o acompañadas, en la década de los sesenta”.
    “Toño, retoño
    mató a su mujer
    con un cuchillito
    de grande como él
    sacó el tripero y se puso a comer”.

    Te envío una copla que nos enseñó mi mamá, que a su vez la conoció de su mamá, es decir de mi abuela materna. Es algo que cantábamos desde que tengo memoria, es decir cinco años más o menos. Ahora tengo unos 60 (Santander-Colombia):
    “Toño Matoño mato a su mujer,
    con un cuchillito más grande que él,
    saco las tripitas y las puso a vender,
    con esa platica compró otra mujer”

    Es una temprana transmisión informal del mensaje misógino que viene de generación en generación naturalizando el dominio total del marido sobre la vida de “su mujer”, con el disfraz de una rima entretenida.

    • ¿Qué otras versiones de lo mismo conocen?
    • ¿A qué edad las escucharon y en dónde?
    Pregúntenles por favor a sus abuelas, a sus madres y a sus hijas.
    Escribamos en colectivo. Recuperemos la memoria y sigámosle la pista a la cancioncita.
    Cuando tengan tiempo por favor me escriben y me regalan su testimonio o sus comentarios.

  3. Angeu Herrera dice:

    Bueno, me acordé del juego estelar de palmas cuando estaba en la escuela, en Panamá es así:

    Hueso vamos
    a comer.
    Gelatina,
    galletina.
    Viceroy,
    Marlboro.
    Me invitaron a una fiesta
    y me dieron de comer
    gelatina manoseada
    y huevo sin cocer.

    Yo vi a Hueso,
    Hueso me besó,
    yo le dije: ¡Hueso tonto!
    Y mi hermana se enojó

    Mi hermana tuvo un bebi,
    la loca lo mató;
    el primero que se mueve
    fue el que lo mató
    (si hay dos niños),
    el segundo que se mueve
    fue el que lo enterró
    (si hay tres),
    el tercero que se mueve
    fue quien puso la flor.
    (si hay cuatro o más).

    En cambio en Costa Rica va algo así:

    Hueso vamos a comer. Gelatina de Argentina, sandía de mi tía, papaya de la playa (así otras rimas)

    Me fui a una fiesta,
    me dieron de comer
    tortillas sancochadas,
    frijoles sin cocer.
    Ayer fui a un baile
    un viejo me besó,
    le dije “viejo tonto”
    mi hermana le pegó.

    Mi hermana tuvo un bebi,
    la loca lo mató
    y el que se mueve
    ¡se lo comió!

    Ahora, ya con 20 años me doy cuenta del contenido que posee… y me da pavor.

    • ashanti dice:

      don pepe y su barriga riga riga
      fue a matar a su mujer jer jer
      por falta de dinero nero nero para irse en un tren
      pu pu, en el tren habia una chica chica chica
      que tenia un bebe
      el bebe se le cayo chispau y la chica se desmayo
      don pepe lo rescato, super man
      y la chica le dio un beso, muak muak muak

      (tengo 21 años y esta se supone que es una ronda infantil, la cual te enseñan en el colegio donde lo único que se muestra es la mercantilizacion del cuerpo de la mujer vista como un objeto el cual puede ser comprado, vendido y dañado, supeditado a los deseos del hombre.
      y como ese hombre agresor se muestra como un héroe el cual esta exento de toda culpa y responsabilidad por sus actos….y la mujer de don pepe es una mas, una victima mas que se pierde en una melodía pegadiza)

  4. Perdón por no contestar antes a vuestros comentarios. Realmente es estremecedor revisar todo aquello que nos socializó de niñas en el patriarcado y que normalizaba (y normaliza) la violencia contra las mujeres sin ningún tipo de pudor ni censura. Resulta especialmente perverso que todo ello se transmita y reproduzca a través de algo tan -aparentemente- inocente como es el juego. Gracias por compartir conmigo vuestros recuerdos y experiencias. Un abrazo fuerte. Y seguimos…

  5. […] out, this chant is a play on the lyrics of a popular children’s rhyme, which discusses Don Federico killing his wife (and subsequently chopping her up and cooking her.) […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 9.943 seguidores

Estadísticas

  • 150,931 visitas

12 causas feministas

12 Causas Feministas
A %d blogueros les gusta esto: